Icono del sitio Distribución de Calefacción por Infrarrojos

Verdades de la Calefacción por Infrarrojos

verdades-de-la-calefaccion-por-infrarrojos

Seguro que has oído de todo: que si es el sistema definitivo para ahorrar, que si calienta como el sol o incluso que puede ser malo para la salud. Con tanta información dando vueltas por internet, es normal que no sepas a qué atenerte. Si estás pensando en cambiar los radiadores de casa o buscas una alternativa eficiente, vamos a poner las cartas sobre la mesa.

En este artículo no vamos a venderte la moto. Vamos a analizar, punto por punto, qué tiene de real y qué tiene de puro marketing la calefacción por infrarrojos. Porque, aunque es una tecnología brillante, no es una solución mágica para todo el mundo.

¿Cómo funciona realmente este sistema?

A diferencia de los sistemas de convección de toda la vida (como los radiadores de agua o los split de aire), la calefacción por infrarrojos no calienta el aire. Lo que hace es emitir ondas de calor que viajan por la estancia hasta que chocan con un cuerpo sólido: una pared, un mueble o, directamente, tú.

Es el mismo principio que sientes cuando sales al sol un día de invierno. El aire puede estar frío, pero tú sientes el calor en la piel. Al calentar los objetos, estos acumulan el calor y lo liberan poco a poco, lo que genera una sensación térmica muy agradable y constante.

Mentira: «Es un sistema que no gasta nada»

Vamos a empezar por el mito más gordo. Ninguna estufa eléctrica tiene un consumo cero. Si alguien te dice que con un panel de 400W vas a calentar un salón de 30 metros cuadrados sin enterarte en la factura, te está mintiendo.

La verdad es que la calefacción por infrarrojos es muy eficiente porque aprovecha casi el 100% de la energía que consume para generar calor radiante. Además, al no calentar el aire, no tienes pérdidas de calor si abres una puerta o si tienes techos muy altos. Gastarás menos que con un radiador eléctrico convencional de resistencias, pero sigue siendo consumo eléctrico que debes gestionar con inteligencia.

Verdad: Mejora la calidad del aire en casa

Este es uno de los puntos donde la tecnología infrarroja gana por goleada. Al no depender de corrientes de aire para distribuir el calor, no levanta polvo ni ácaros.

Si en casa tenéis problemas de alergias o asma, notarás la diferencia enseguida. Además, al calentar las paredes directamente, ayuda a mantenerlas secas, previniendo la aparición de esas manchas de moho tan molestas en las esquinas más frías.

Mentira: «Los infrarrojos son peligrosos para la salud»

Es comprensible que la palabra «radiación» asuste a algunos, pero aquí hay que matizar. La calefacción por infrarrojos utiliza el espectro de infrarrojo lejano (C), que es totalmente inocuo para el ser humano.

De hecho, esta tecnología se usa en las incubadoras de los hospitales para mantener calientes a los bebés prematuros y en tratamientos de fisioterapia para aliviar dolores musculares. No emite luz ultravioleta ni microondas. Es, básicamente, calor natural.

Verdad: La sensación de confort es inmediata

Olvídate de esperar dos horas a que la habitación esté caldeada. Al ser calor directo, en cuanto enciendes el panel, empiezas a sentir el alivio térmico. Es ideal para baños o zonas de trabajo donde necesitas calor puntual y rápido.

Eso sí, ten en cuenta que, si te sales del «campo de visión» del panel, la sensación de calor disminuye, aunque los objetos cercanos ya estén irradiando lo suyo.

¿Qué pasa con el ahorro real en la factura?

Aquí entra en juego el aislamiento. Si tu casa es un «colador» por donde se escapa el aire, la calefacción por infrarrojos te salvará la vida porque, como decíamos, no calienta el aire. Sin embargo, para maximizar el ahorro, lo ideal es combinarla con un buen termostato.

Mentira: «Sirve para cualquier tipo de vivienda»

A ver, poder puedes ponerla, pero no siempre es la mejor opción. Si tienes una casa muy grande y pasas mucho tiempo en todas las habitaciones, quizás un sistema de aerotermia te salga más a cuenta a largo plazo.

La calefacción por infrarrojos brilla especialmente en:

  1. Pisos de tamaño medio o pequeño.
  2. Segundas residencias.
  3. Estancias puntuales como baños, despachos o garajes.
  4. Casas con techos muy altos donde el calor por convección se iría arriba y te dejaría los pies helados.

Consejos para no equivocarte al comprar

Si te has decidido a dar el paso, no compres lo primero que veas en oferta. Fíjate en el material del panel (los cerámicos aguantan mejor el calor residual) y, sobre todo, calcula bien la potencia necesaria para cada habitación.

No te quedes corto: es preferible un panel con potencia de sobra que trabaje menos tiempo gracias al termostato, que uno pequeño encendido 24 horas sin llegar nunca a la temperatura de confort.

Salir de la versión móvil